Ver imagen

Simposio “Adaptación al cambio climático y seguridad hídrica regional”

 

Nelson Rodríguez-López, PhD.
Profesor Asociado, Escuela de Biología-UIS
Miembro Comité Organizador

Uno de los desafíos que enfrenta nuestro planeta como un resultado de las actividades humanas, especialmente, por los usos indiscriminados de los recursos naturales renovables y no renovables, es el proceso denominado Cambio Global.

El Cambio Global, se refiere a todas aquellas transformaciones de gran escala que tienen  repercusiones significativas sobre el funcionamiento del sistema planetario, ya sea afectando los componentes biofísicos (agua, aire, suelos, biodiversidad), alterando el comportamiento de las comunidades y ecosistemas y/o generando efectos en los sistemas socioeconómicos. Dichas transformaciones se caracterizan por ser de naturaleza multivariada y no-lineal en sus  orígenes y en sus impactos, tener mecanismos de retro- alimentación y expresar comportamientos sinérgicos que dificultan su predicción mediante análisis no sistémicos (Vitousek, 1994).

El fenómeno del Cambio Global es un proceso  en el cual se establecen las relaciones entre la población humana y sus actividades, la caracterización de los componentes, y los cambios en el clima y la diversidad biológica (Vitousek, 1994). En este contexto, en el curso de las últimas décadas se ha visto cada vez con mayor nitidez, la huella que genera la actividad humana sobre el sistema planetario, alzándose como uno de los principales agentes del Cambio Global. Ese proceso puede ser irreversible y, entre los elementos que lo conforman, está el denominado cambio climático.

El cambio climático, que también se le conoce como “calentamiento global”, es la alteración del clima atribuida directa o indirectamente a actividades humanas que afectan la composición de la atmósfera que cubre nuestro planeta, que a su vez, exacerban la variabilidad natural del clima registrada durante períodos de tiempo comparables (IPCC, 2007). De esa manera el clima, que es conjunto de variables fluctuantes, tales como la temperatura, la precipitación, entre otros, que afectan las condiciones atmosféricas; se caracteriza por los estados y evoluciones del ambiente, durante un período de tiempo y un lugar o región dada, está siendo modificado a escalas locales y regionales.

Evidencias científicas han demostrado que el Cambio Climático que estamos experimentando, es una resultado de la intensificación del efecto invernadero natural ocasionado por la excesiva emisión a la atmósfera de los gases de efecto invernadero, especialmente, el dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (NO2), vapor de agua entre otros, desde finales del siglo XIX, que se incrementaron en el siglo pasado y no cesa sus emisiones debido al uso de combustibles fósiles, cambio en el uso del suelo (tala y quema de bosques), agricultura y ganadería extensiva, deforestación entre otros. De ese modo, la homeóstasis o equilibrio de la interface biosfera-atmósfera, que contribuyen a la regulación de los ciclos biogeoquímicos, i.e. ciclo del agua, ciclo del carbono, ciclaje de nutrientes, está siendo alterado dramáticamente.

Adicionalmente, existe un consenso general de que el desarrollo hídrico es una de las bases del crecimiento económico y social y del desarrollo” (Martínez-Austria y van Hofwegen, 2006). El propósito de la gestión del agua es precisamente lograr que ésta produzca bienestar y se proteja a las personas y sus bienes de las manifestaciones extremas del clima, como sequías e inundaciones, al tiempo que se preserva el medio ambiente. La gestión del agua juega un papel fundamental en la salud y el bienestar humano, en la lucha contra la pobreza y en el desarrollo económico. Así, ninguna nación puede hoy minimizar la importancia de lograr una buena gestión del agua.

La presión sobre los recursos hídricos aumenta con rapidez en diversos lugares del mundo: el crecimiento demográfico, la mayor demanda de energía y alimentos, cambios en la dieta relacionados con el desarrollo económico, y la creciente y rápida urbanización, junto con la contaminación de las fuentes de agua y el cambio climático, plantean retos significativos para la gestión actual y futura del agua (Martínez Austria, 2013). La seguridad hídrica se ha convertido, para muchos países en un tema de seguridad nacional, así como de preocupación en el ámbito internacional debido a las numerosas cuencas transfronterizas, que abarcan poco más del 43% de la superficie terrestre del planeta y en las que habita el 40% de la población. Garantizar la seguridad hídrica en los países Andinos, es uno de los principales retos de los gobiernos de estos países de Suramérica, y de manera especial en zonas áridas y semiáridas, confrontadas con la escasez recurrente o permanente, por causa de la alteración del fenómeno de El Niño o en su defecto, a La Niña, causando inundaciones, en ambos casos, que pueden ser catastróficas.

En Colombia y, particularmente, para la región Nororiental de los Andes, en donde está ubicado el departamento de Santander, se espera que el cambio climático afecté en el corto plazo, 2020-2050, los regímenes de la precipitación debido al aumento de la temperatura en aproximadamente 2ºC-3oC, con efectos en los diferentes ecosistemas de las diferentes zonas de vida, a lo largo del gradiente altitudinal (IDEAM, 2017). Por lo tanto, es necesario entender cómo varía el ciclo hidrológico regional y de qué manera la vegetación puede responder a la variación del incremento del CO2 atmosférico y otros gases de efecto invernadero, en los agro-ecosistemas y ecosistemas naturales, con el fin de garantizar la seguridad hídrica, mediante la gestión de planes y programas para la conservación y restauración del paisaje, que incluyan el uso eficiente del territorio y del uso del agua, e igualmente, la implementación de estrategias con el doble propósito de reducir los gases de efecto invernadero, especialmente, el CO2, y se regule el ciclo hidrológico regional, a una escala de cuencas, en el departamento de Santander.

Se espera en este simposio Adaptación al cambio climático y seguridad hídrica regional, discutir y proponer a partir del conocimiento de expertos y reconocidos investigadores invitados a este evento, con la participación de la comunidad universitaria y Santandereana, sensibilizar acerca de la problemática planteada y contribuir en la compresión de la misma, e igualmente, los entes gubernamentales promuevan la ejecución desde la educación básica, secundaria y superior, a la capacitación de las comunidades rurales y urbanas, para adaptarnos al cambio climático y promover estrategias que garanticen la seguridad hídrica regional.